lunes 21 de mayo de 2007

La entrada al laberinto

Llevo caminando días por una senda que parece no tener fin. Solo veo el horizonte y el sol sobre mí. No hay novedades, todo sigue igual.

Lo días siguen pasando sin apreciar cambios, pero un amanecer, a lo lejos, en el horizonte empiezo a entrever la silueta de un castillo. Está todavía demasiado lejos.

Sigo andando, dirigiendo mis pasos hacía allí, ya que no tengo otro lugar a donde ir. Mucho antes de llegar al castillo, me encuentro con un muro, un muro vegetal, un seto enorme, que me impide el paso. Camino a la par, hasta que encuentro una abertura, en el que brilla una placa dorada:

Bienvenido al laberinto;
Piérdete en él si deseas encontrarte...

Eso es lo que más deseo, encontrarme a mi misma, ya que me encuentro perdida en este lugar. No me lo pienso y me adentro en él...