miércoles 2 de enero de 2008

Las puertas (IV)

No se si tengo las cosas claras o estoy más confundida si cabe... Aún me queda una puerta. La veo, a un par de pasos de distancia, erguida, firme como las demás.

Acorto esa distancia que hay entre nosotras, me coloco frente a ella para poder observarla.


Cuarta puerta

Es una puerta extraña, no es ni vieja ni nueva, parece atemporal. Está fuera del tiempo y siempre ahí, presente. Esperando ser usada cuando se la necesite.

No es como las demás que han surgido por las circunstancias, esta es una opción que siempre he tenido. Siento paz, armonía y angustia.

Cruzar esta puerta implica dejarlo todo, abandonar. Darme de bruces con la realidad... despertar.

Abandonar todo aquello que perturba mi alma. Esconderlo en lo más hondo de mi ser, para no sentir.

Es un camino ¿fácil?, creo que ya no. Una vez lo fue, pero tomar esta puerta no es la solución fácil. ¿Acaso alguna lo es?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El camino más fácil no siempre es el más acertado.
No obstante no sentir no es siempre una buena opción.
No pueden falsearse ni esconderse los sentimientos en el trastero.
Acabarías explotando por algún lado.

Anónimo dijo...

Feliz año y suerte con tu decisión!
Sea cual sea, no debes nunca arrepentirte, siempre y cuando hayas sido honesta contigo misma al tomarla.

Alice dijo...

Quizas ese sea el problema, que no soy capaz de ser honesta conmigo misma. No me atrevo a mirar en mi interior para ver que es lo que realmente quiero. Tengo miedo de lo que pueda encontrar.