No puedo demorarme por más tiempo aquí, tengo la sensación que esta especie de sala cada vez es más pequeña y si no cruzo por una de las puertas, me quedare aquí atrapada para siempre y desapareceré.

Tengo que seguir adelante, continuar mi camino, y para eso he de cruzar. Repaso otra vez todas las puertas, imaginándome lo que dejaré atrás cuando cruce por una de ellas. Pero recordando lo que ganaré si sigo.
No puedo permitirme despertar, ahora ya no. Me he acostumbrado a ciertas cosas que no quiero perder, se seguro que puerta no cogeré. Ese no es el camino que debo recorrer, por lo menos no por ahora...
Sólo me quedan tres puertas. Tres caminos diferentes, y sólo puedo recorrer uno de ellos. Pero creo que puedo eliminar otro.Soy demasiado cobarde como para embarcarme un viaje en el que puedo perderlo todo. Mi corazón bloquea esa opción, no puedo, no puedo ir por ahí. No puedo caer en la tentación.
Solo puedo contemplar dos posibilidades, la puerta nueva y la puerta vieja. Dos opciones bien diferentes. Dos mundos distintos.
Me coloco delante de la puerta vieja, me recibe con una familiaridad que desborda. Veo otra vez sus marcas. Alguna vez intento ser abierta y no se pudo. ¿Quién me dice que ahora va a ser distinto?
Quizás esa puerta deba quedar así, en recuerdo de algo que quizás pudo ser, pero que no fue. Un camino que no conoceré, que no recorreré. No habrá otra puerta así, no podría permitírmelo. No volveré a coger rosas con espinas.

Y ahí esta el camino elegido, no se si es el camino correcto, pero es el que me está esperando. Me acerco a esa reluciente puerta, que parece ansiosa por dejarme pasar.
Volveré a recorrer el camino que estaba andando, seguiré conociendo ese mundo, no se a donde me llevará y si es el país que he ansiado recorrer siempre, pero lo iré descubriendo poco a poco.
Empujo un poco la puerta, se abre sin ningún problema. Antes de cruzar el umbral del todo, vuelvo la vista, y entre lágrimas miro por ultima vez las otras puertas, pensando en todo lo que dejo atrás... y sigo avanzando...
