lunes, 28 de enero de 2008

Siguiendo mi camino

Por fin he tomado una decisión. No se si es la mejor o la peor, pero es una decisión. Algo que necesitaba para poder seguir adelante, me lleve a donde me lleve.

No puedo demorarme por más tiempo aquí, tengo la sensación que esta especie de sala cada vez es más pequeña y si no cruzo por una de las puertas, me quedare aquí atrapada para siempre y desapareceré.


Tengo que seguir adelante, continuar mi camino, y para eso he de cruzar. Repaso otra vez todas las puertas, imaginándome lo que dejaré atrás cuando cruce por una de ellas. Pero recordando lo que ganaré si sigo.

No puedo permitirme despertar, ahora ya no. Me he acostumbrado a ciertas cosas que no quiero perder, se seguro que puerta no cogeré. Ese no es el camino que debo recorrer, por lo menos no por ahora...

Sólo me quedan tres puertas. Tres caminos diferentes, y sólo puedo recorrer uno de ellos. Pero creo que puedo eliminar otro.

Soy demasiado cobarde como para embarcarme un viaje en el que puedo perderlo todo. Mi corazón bloquea esa opción, no puedo, no puedo ir por ahí. No puedo caer en la tentación.

Solo puedo contemplar dos posibilidades, la puerta nueva y la puerta vieja. Dos opciones bien diferentes. Dos mundos distintos.

Me coloco delante de la puerta vieja, me recibe con una familiaridad que desborda. Veo otra vez sus marcas. Alguna vez intento ser abierta y no se pudo. ¿Quién me dice que ahora va a ser distinto?

Quizás esa puerta deba quedar así, en recuerdo de algo que quizás pudo ser, pero que no fue. Un camino que no conoceré, que no recorreré. No habrá otra puerta así, no podría permitírmelo. No volveré a coger rosas con espinas.


Y ahí esta el camino elegido, no se si es el camino correcto, pero es el que me está esperando. Me acerco a esa reluciente puerta, que parece ansiosa por dejarme pasar.

Volveré a recorrer el camino que estaba andando, seguiré conociendo ese mundo, no se a donde me llevará y si es el país que he ansiado recorrer siempre, pero lo iré descubriendo poco a poco.

Empujo un poco la puerta, se abre sin ningún problema. Antes de cruzar el umbral del todo, vuelvo la vista, y entre lágrimas miro por ultima vez las otras puertas, pensando en todo lo que dejo atrás... y sigo avanzando...



miércoles, 2 de enero de 2008

Las puertas (IV)

No se si tengo las cosas claras o estoy más confundida si cabe... Aún me queda una puerta. La veo, a un par de pasos de distancia, erguida, firme como las demás.

Acorto esa distancia que hay entre nosotras, me coloco frente a ella para poder observarla.


Cuarta puerta

Es una puerta extraña, no es ni vieja ni nueva, parece atemporal. Está fuera del tiempo y siempre ahí, presente. Esperando ser usada cuando se la necesite.

No es como las demás que han surgido por las circunstancias, esta es una opción que siempre he tenido. Siento paz, armonía y angustia.

Cruzar esta puerta implica dejarlo todo, abandonar. Darme de bruces con la realidad... despertar.

Abandonar todo aquello que perturba mi alma. Esconderlo en lo más hondo de mi ser, para no sentir.

Es un camino ¿fácil?, creo que ya no. Una vez lo fue, pero tomar esta puerta no es la solución fácil. ¿Acaso alguna lo es?