lunes, 31 de diciembre de 2007

Las puertas(III)

Todavía no tengo nada claro nada. Las diferencias que voy viendo me acercan y me alejan de la decisión que debo tomar.

El problema también reside en que no debería alargar mucho esto, cuanto más tarde en decidirme peor, pero... ... ... agobiarme no me va a llevar a ningún lado, tengo que pensar con claridad. Tengo que seguir viendo las puertas para poder elegir un camino.

Me alejo de la segunda puerta y camino lentamente hacía la tercera.


Tercera puerta

Mis ojos no salen de su asombro al observar esta nueva puerta. Es completamente diferente a las anteriores. No se explicarlo bien.

Parece como si estuviera hecha con pedazos de otras puertas, juntadas de cualquier manera. Distingo dos tipos de puertas. Se entrelazan para formar esta... llamemosle 'puerta'.

Tiene una especie de magnetismo que me atrae hacía ella, pero a la vez noto una sensación de peligro.


Es un camino que puedo elegir, como cualquiera de los otros, pero no soy capaz ni siquiera de vislumbrar lo que puedo encontrarme tras esta puerta... ¿Es un nuevo país para recorrer? ¿Un agujero negro?...

Solo siento que puedo perderlo todo. ¿Estoy preparada para asumir ese riesgo? Es tan fácil caer en la tentación de tenerlo todo...

sábado, 29 de diciembre de 2007

Las puertas (II)

Tengo que seguir observando el resto de las puertas. Me alejo de la primera puerta, antes de alejarme no puedo evitar rozarla con los dedos, simplemente sentirla ahí.

Cierro los ojos, cojo aire y me envaro con la siguiente puerta.

Segunda puerta


No tiene nada que ver con la puerta anterior. Ésta está nueva y reluciente. Sin ninguna marca, perfecta.

No tiene pomo, nada que deba accionar para abrirla. Creo que simplemente con empujarla suavemente se abrirá, sin poner ningún tipo de resistencia. Y se a donde me llevará, de nuevo al país desde donde he venido.

Me ofrece volver a donde estaba. Me lo ofrece pero para volver tengo que olvidar. Olvidar el vórtice, el hall, las puertas... lo que me trajo aquí y entregarme ciegamente a recorrer el país que estoy empezando a conocer.

Pero..¿realmente es este el país que deseo recorrer?¿Son esas las tierras donde quiero perderme?...¿Voy ha encontrar ahí la cima que siempre desee alcanzar?

viernes, 21 de diciembre de 2007

Las puertas (I)

Aquí sigo, delante de las mismas cuatro puertas, alargando el momento inevitable, el momento de tomar una decisión. Odio tomar decisiones.

¿No puedo probar cada una de las puertas, asomarme un poco para ver que me depara ese nuevo camino, andarlo unos pasos para ver si me convence y si no volverme y probar con otro? Algo en mi interior me dice que eso no es posible. Que una vez abierta una puerta no habrá marcha atrás.

Observo de nuevo las puertas, esta vez con más detenimiento. Ahora que las vuelvo a mirar noto diferencias en ellas. La primera vez que las vi me parecieron todas iguales, pero ahora... hay algo distinto en cada una de ellas. Quizás ver esas diferencias me ayude en mi decisión, no pierdo nada por intentarlo.


Primera puerta

Me acerco a la primera puerta. Ahora que estoy más cerca me asalta una sensación de familiaridad. Observándola de cerca me doy cuenta de que es una puerta vieja, como si llevara ahí demasiados años esperando ser abierta. Tiene golpes y arañazos, como si alguien la hubiera intentado abrir cuando no debía ser abierta.

¿Se podrá abrir ahora? Mi mano se acerca al pomo, pero me detengo en seco. No debo. Algo en mi interior me susurra que ese camino me llevara a un nuevo país, uno que se que he ansiado recorrer hace tiempo, pero que quizás no sea como lo he imaginado tantas veces. Dolor y felicidad a partes iguales. Rosas con espinas.

¿Quizás nunca deba ser abierta esta puerta?... Nunca es una palabra demasiado grande... Tengo la sensación de que esta puerta siempre permanecera ahí... abierta o no...

jueves, 22 de noviembre de 2007

Portal a una nueva dimensión

Ya han pasado meses desde que me perdí en el laberinto, aunque me parecen solo días. ¿Cómo es posible que haya pasado tanto tiempo sin darme cuenta? Quizás el tiempo se asimile de forma diferente aquí...

Todo sigue igual, nada parece haber cambiado, creo haberme recorrido estos pasillos cientos de veces, pero no he dado con una salida.

Aunque me parece que hoy he encontrado una zona nueva que no conocía. Hay algo diferente, lo noto en el ambiente. Tengo una sensación que me apremia a adentrarme en esos nuevos corredores. Avanzo, cada vez más rápido, con la sensación de que tengo que llegar a alguna parte, aunque no se a donde. Parece que no soy yo la que me muevo si no que el suelo se desliza bajo mis pies.

Y llego otra vez a un pasillo aparentemente sin salida. Porque al fondo veo una especie de vórtice, ¿sería eso lo que ansiaba encontrar? Parece una entrada a otra dimensión.

Me quedo a una distancia prudencial, lo observo, me atrevo a acercarme más. Me paro. Observo. Siento que el vórtice me atrae hacía él de alguna extraña manera. Adelanto otro paso más. Noto un cosquilleo en mis manos. Ansío acercarme y tocar ese vórtice. Ver si es real.

Me he perdido tantas veces en esa sensación que ya no puedo perderme más. No tengo miedo. Me acerco más. Levanto mis manos para intentar rozar la superficie del vórtice... No puedo describir la sensación. Vacío mi mente y me dejo llevar. ¿Será esa la la salida del laberinto?

No tengo nada que perder. No tengo miedo. Solo calma. Me adentro en el vórtice................
.........
.........
Noto como si algo tirara de mí. Siento mi cuerpo flotando. Estoy rodeada de oscuridad. Una oscuridad penetrante y bella.

Esa sensación no dura tanto como me habría gustado. Se va apagando y poco a poco vuelve la luz. Esto no parece el laberinto, parece que de una manera u otra he salido.

Me encuentro en una especie de hall. Cuatro enormes y cerradas puertas se levantan ante mi. Se que tengo que elegir una para continuar mi camino.

Y dentro de mí comprendo, que sólo puedo elegir una y que una vez que lo haga, no habrá marcha atrás, tendré que seguir sean cuales sean las consecuencias...

viernes, 22 de junio de 2007

Mi sombra

Llevo días perdida, dando vueltas en el laberinto, todo parece igual. Camino por un corredor que me parece haber recorrido cientos de veces. Llevo un día con la extraña sensación de que algo o alguien me sigue.
A veces la sensación desaparece, y me siento aliviada, libre. Pero sin previo aviso vuelve a aparecer. Me siento atrapada, perseguida, alguien absorbe mi espacio. Me falta el aire, necesito huir, alejarme de esa sensación.
Pero no importa cuanto corra, sigue ahí, detrás, acechando...

lunes, 21 de mayo de 2007

La entrada al laberinto

Llevo caminando días por una senda que parece no tener fin. Solo veo el horizonte y el sol sobre mí. No hay novedades, todo sigue igual.

Lo días siguen pasando sin apreciar cambios, pero un amanecer, a lo lejos, en el horizonte empiezo a entrever la silueta de un castillo. Está todavía demasiado lejos.

Sigo andando, dirigiendo mis pasos hacía allí, ya que no tengo otro lugar a donde ir. Mucho antes de llegar al castillo, me encuentro con un muro, un muro vegetal, un seto enorme, que me impide el paso. Camino a la par, hasta que encuentro una abertura, en el que brilla una placa dorada:

Bienvenido al laberinto;
Piérdete en él si deseas encontrarte...

Eso es lo que más deseo, encontrarme a mi misma, ya que me encuentro perdida en este lugar. No me lo pienso y me adentro en él...

miércoles, 2 de mayo de 2007

miércoles, 18 de abril de 2007

Tienda de armaduras

Aunque parezca mentira, he conseguido dejar atrás el bosque. Camino por una senda, que parece no tener fin. No se cuantas horas llevo caminando. Tengo la ropa hecha jirones. Entre ellos, bajo la luz cegadora del sol, brilla mi vieja armadura. Oxidada pero firme mi corazón sigue a salvo.
Parece ser que se ve una especie de casa a un lado del camino. Cuando por fin consigo acercarme veo un letrero encima de la puerta:

La Casa de Oxion;
Compra, venta y reparación de armaduras

Abro la puerta despacio y entro. Todas las paredes están cubiertas de relucientes armaduras de todo tipo esperanza. Al fondo hay un mostrador, y tras él se encuentra un anciano topo que me sonríe y me invita a pasar.
El topo se fija en el mal estado de mi armadura no puedo mantenerla, y comenta que podría arreglarla no quiero mostrarme. Eso estaría bien, la necesito para seguir el viaje. No tengo dinero para pagarle, pero parece que no le importa. Me ayuda quitar mi vieja armadura me siento débil y vulnerable. La repasa y dice que tardará en arreglarlo miedo.
No puedo irme así, necesito la armadura para enfrentarme a este nuevo mundo no estoy preparada. Parece que lee la preocupación en mis ojos. Se acerca a una de las paredes y acerca una armadura reluciente a mi. Me la ofrece mientras repara la mía aun puedo esconderme.
Me visto con la nueva, es resistente y mas ligera que la anterior protegida. Derrepente he recupero fuerzas para continuar mi viaje. El topo me sonríe tras el mostrador mientras me voy, y prometo que volveré a por mi vieja armadura.

lunes, 9 de abril de 2007

Bosque de manos

Después de días andando sin rumbo, llego a un curioso bosque. No son árboles los que forman el bosque sino manos que salen del suelo, y se alzan hacia el cielo.

No tengo otra opción que entrar en él, si retrocedo no llegare a ninguna parte. Aparentemente hay una especie de senda que se interna en el bosque y me encamino hacia allí.

Entro cautelosa, todo parece tranquilo. Derrepente noto que algo me toca la espalda y me giro. Uno de los arboles-mano está intentando alcanzarme. Retrocedo para alejarme de ella y me choco con otra que también intenta tocarme.

Empiezo a correr adentrándome más en el extraño bosque, esquivando las manos que intentan alcanzarme. Parece que veo una salida, puede ser. Justo cuando estoy apunto de salir, una mano se interpone en mi camino...

Por qué tiene la necesidad imperiosa de tocarme todo el rato? No me importa que me toque, que me acaricie... pero tiene que hacerlo cuando estamos tomando algo con sus o mis amigos?

Porque, personalmente, no me pone nada. Si estoy charlando con alguien, todos juntos, pos estamos a eso, en plan todos amigos. Ya tendremos tiempo de meternos mano cuando estemos solos.

Supongo, que para gustos están los colores, pero por eso, yo decido, pero parece que no le entra en la cabeza.

sábado, 7 de abril de 2007

El coche

Cómo puede algo tan cotidiano proporcionar ese pequeño rinconcito de intimidad? Nunca antes lo había probado, y no lo entendía.

Ahora lo entiendo, y me gusta, tiene su encanto.

No entendía como, en un reducido espacio rodeado de tantas ventanas, se podía conseguir intimidad, pero solo hay que ir a un lugar apartado, oscuro a poder ser, y dejar que la física haga el resto.

Y luego dejarte llevar hasta donde quieras...

domingo, 1 de abril de 2007

Cayendo por la madriguera de conejo

Hace dos meses...

Era un viernes nublado, y después de estar toda la tarde estudiando, decidí cerrar un momento los ojos para descansar y despejarme algo. Entonces escuche una voz que decía que era demasiado tarde
(no lo era, pensé, podía salir con ese chico).
Al levantar la vista, cual fue mi sorpresa al observar un conejo blanco que entraba por la puerta de mi cuarto y corría hacía la ventana sin parar de repetir lo mismo, mientras miraba una y otra vez un reloj. Se acerco a la ventana y salto por ella.
Me levante y me asome a la ventana, y le vi correr por el jardín, no se cual fue el motivo, pero decidí seguirle y salte yo también por la ventana
(sin pensarlo, quede con él). Al llegar al suelo, después de mi sorpresa de no haberme hecho ni un solo rasguño, solo tuve tiempo de verle desaparecer tras un matorral.
Me encamine hacía allí corriendo, y me adentre en el matorral. Antes de poder darme cuenta, caía en el vacío dentro de una madriguera de conejo
(había empezado a salir con él)...